Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad

Libro

 

Sacerdotes gay

John Boswell, «La lexicografía y san Pablo», en Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad, Los gays en Europa occidental desde el comienzo de la Era Cristiana hasta el siglo XIV, Biblioteca Atajos I, Muchnik Editores SA, Barcelona 1998, Apéndice I, pp. 357-375, y las notas correspondientes que en el original se encuentran al final del texto en las pp. 559-566.

La lexicografía y san Pablo

Los angloparlantes de nuestros días que carezcan de buenos conocimientos de lenguas clásicas no advertirán, sin duda, que el paso de miles de años oscurece, y a veces hasta oculta definitivamente, el significado exacto de palabras de lenguas correspondientes a culturas con experiencias y estilos de vida muy diferentes de los suyos.[1] Más adelante se reproduce una diversidad de traducciones de la misma frase de Jeremías. A pesar de que el pasaje carece prácticamente de importancia doctrinaria, es evidente lo difícil que resulta establecer un consenso acerca de su significado preciso. Algunas de las versiones son muy similares entre sí, pero difícilmente se podrían encontrar otras más divergentes que «locos por las hembras» (LXX) y «alimentados por la mañana» (KJV).

 

Traducciones de Jeremías, 5: 8

Texto masorético

 

LXX

Ιπποι θηλυμανεις εγενήθησαν[2] [Se volvieron caballos locos por las hembras][3]

Vulgata

Equi amatores et emissarii facti sunt [Se volvieron caballos enamorados y errantes]

LB

Wie die vollen müssigen Hengste [Como sementales locos e inútiles]

RDV

They are become as amorous horses and stallions [Se volvieron como caballos y sementales amorosos]

KJV

They were as fed horses in the morning [Eran como caballos alimentados por la mañana]

RSV

They were well-fed, lusty stallions [Eran sementales bien alimentados, lujuriosos]

JBF

C’étaient des chevaux repus et bien membrés [Eran caballos bien alimentados y bien dotados]

JBS

Son caballos lustrosos y enteros

JB

They were well-fed, lusty stallions [Eran sementales bien alimentados, lujuriosos]

JBG

Feiste, wohgebaute Hengste sind sie [Eran sementales carnosos y bien formados]

NEB

Like a well-fed and lusty stallion [Como un semental bien alimentado y lujurioso]

NAB

Lustful stallions they are [Caballos lujuriosos son]

 

Cuando el término o el pasaje en cuestión es controvertido, las dificultades se ven agravadas por ambigüedades a ambos lados de la barrera lingüística. En este contexto llama la atención que el griego –el lenguaje de la teología cristiana primitiva– esté particularmente mal dotado para expresar las actitudes de la religión cristiana en materia de sexualidad, pues en la Grecia clásica los delitos de naturaleza sexual se designaban en términos que no tenían ninguna relación con las consideraciones que en la ética cristiana hicieron reprehensibles ciertas prácticas sexuales. Viene a agravar este problema el hecho de que a menudo haya la misma imprecisión en los lenguajes a los cuales se traduce el griego, sobre todo en inglés. Las definiciones estrictas de palabras tales como «fornicación» y «adulterio», que se observan en la teología moral, son considerablemente confusas en el uso común, y palabras tales como «prostituta» y «puta» son prácticamente indefinibles. Por ejemplo, «prostituta» se usa para referirse, con imprecisión cada vez mayor, a personas que venden su cuerpo por dinero, a personas que prestan a otros sus cuerpos con fines ceremoniales («prostitutas del templo»), a personas a quienes el hablante considera demasiado autoindulgentes en materia de conducta sexual, y aquellas a quienes el hablante sólo se propone insultar.

Ejemplos notables de este tipo de dificultad semántica son los términos griegos πορνεία y μοιχεία. En griego ático, πορνεία eran casas de prostitución masculinas, en las que los πόρνοι practicaban su comercio con total legalidad y no eran casi por ello objeto de estigma, en tanto pagaran el impuesto sobre prostitución, el πορνικόν τέλος. En la versión LXX, es evidente que πορνεύων tiene el sentido de un varón que se prostituye (por ejemplo, Deut., 23: 18), pero en el koiné del Nuevo Testamento, πορνεία es un singular femenino y ya no se aplica a los prostíbulos masculinos. Pero no es tan claro a qué se aplica específicamente: muchos traductores ingleses se contentan con el término vago de «inmoralidad».[4] Esta es una voz lo suficientemente segura, pues sean cuales fueren los otros significados de πορνεία, no cabe ninguna duda de que serán «inmorales». Pero el término tiene una generalidad engañosa. Puesto que πόρνη conserva el antiguo significado de «prostituta», no está justificado excluir de πορνεία este sentido, sobre todo cuando ambas palabras aparecen vinculadas por el contexto, como en 1 Corintios, 6.[5] Πορνεύων y πόρνος quedan completamente ambiguos debido a la incertidumbre que rodea a πορνεία, que se han vertido en formas tan variadas como «alcahuete», «fornicador» o «varón inmoral».

Análogamente, hay acuerdo general en que μοιχεία es el equivalente griego del término moderno «adulterio», aunque en Ática pudiera referirse no sólo a la seducción de la esposa de un ciudadano, sino también de su madre viuda o su hija, hermana o sobrina solteras,[6] y aunque los autores del Nuevo Testamento (por ej., Mat., 12: 39) lo empleen con connotaciones evidentemente más amplias que «adulterio» o en su sentido moderno. Lo mismo que ‘υβρίξειν, stuprum y otras palabras clásicas de delitos sexuales, originalmente μοιχεία se asociaba con consideraciones relativas a la propiedad y al estatus, completamente ajenas a la concepción cristiana de la castidad; pero señalar la naturaleza de la transición a asociaciones más recientes y el momento en que se produjo resulta más difícil de lo que muchas traducciones sugieren.

Como las traducciones podían pasar por alto o tergiversar tales ambigüedades, relativas a cuestiones graves para la mayoría de la población cristiana, no cabe sorprenderse de que términos que sólo afectaban a pequeñas minorías se interpretaran en forma descuidada o imprecisa. A los no especialistas, las traducciones inglesas de las listas de pecadores de 1 Corintios, 6: 9 y de 1 Timoteo, 1: 10 les parecen versiones precisas y concretas de términos griegos específicos, pero lo cierto es que reina una gran incertidumbre en torno al sentido de muchas de las palabras involucradas. Para el griego πλεονέκται, las versiones inglesas dan significados tan variados como «codiciosos», «avaros», «rateros», «usureros» y «tacaños» (NAB); para ‘άρπαγες, las interpretaciones van desde «extorsionadores» hasta «estafadores», «salteadores», «los codiciosos» y los «quebrantadores de la ley». Para μαλακοί y ’αρσενοκοιται, todas las versiones inglesas concuerdan en hacer alguna referencia a la conducta homosexual, lo que no es el caso en las mejores traducciones extranjeras.[7]

 

Traducciones de μαλακοί en las principales versiones inglesas de la Biblia[8]

 

1 Cor. 6: 9

1Tim. 1: 10

Griego

ούτε μαλακοί ούτε ’αρσενοκοιται

’αρσενοκοίταις

Wyclif

lascivos u hombres que cometen pecado de sodomía

los que abusan con varones aznes kynde

Tyndale

que se autocorrompen con el sexo masculino

los que se degradan con el sexo masculino

4KDV

afeminados, mentirosos[9] con el sexo masculino

los que se degradan con el sexo masculino

KJV

afeminados, que se autocorrompen con el sexo masculino

los que se degradan con el sexo masculino

RSV

homosexuales

sodomitas

C

los afeminados, sodomitas

sodomitas

JB

calamitas, sodomitas

los inmorales con muchachos o con hombres

NEB

los culpables de perversión homosexual

perversos

NAB

sodomitas

perversos sexuales

 

Es realmente amplio el abanico de significados que las diversas traducciones ofrecen de estas palabras: para algunas (RSV, NEB, JBS), la exclusión de los ’αρσενοκοιται del reino del cielo se refiere a los «homosexuales», mientras que para otros, alude a los «perversos» (JBI), para otros a los «sodomitas» (C, NAB, JB), para otros a los «abusadores de menores» (LB, JBG), y para otros, finalmente, a la «gente con hábitos infames» (LS, JBF); los μαλακοί, según la traducción que se consulte, van desde los «catamitas» (JB) a «afeminados» (KJV, C) y a «maricas» (LB, JBG). Semejante disparidad estimula el escepticismo y el examen riguroso sugiere que las traducciones modernas de estos términos no son muy precisas.

Ya se ha observado la inmensa variedad de significados que se asocia al término μαλακός en la literatura patrística, junto con el significado más antiguo y más amplio aún que se le atribuye en contextos específicamente cristianos: el de masturbación. El empleo regular que del mismo hacían en este sentido quienes estaban familiarizados con los escritos paulinos, así como su total ausencia de los textos civiles y eclesiásticos, deberían bastar para que los traductores modernos no lo asociaran mentalmente con la homosexualidad, pero como evidentemente no ha sido éste el caso, vale la pena comentar aquí tres errores léxicos específicos que se han cometido en la literatura sobre este tema.

 

1.       La idea de que la asociación de la palabra μαλακός con «afeminamiento» liga la primera a la homosexualidad, es una idea errónea. En el mundo antiguo no se veía a los hombres gays como «afeminados», a menos que, además de ser gays, exhibieran características femeninas. Los autores antiguos llamaban «afeminados» a muchos varones heterosexuales, y en la literatura antigua no hay conexión esencial entre un estilo de conducta inapropiado al sexo y la preferencia específica de objeto sexual. Las fuentes patrísticas no usan en ningún caso μαλακός por «afeminado», sino que para ello emplean más bien términos como Θηλύδριος,[10] ανδρόγυνος[11] o των ανδρων οι γυναικώδεις,[12] pues μαλακός se asociaba a la masturbación o a la laxitud moral general.

Además, es muy discutible qué constituye el «afeminamiento», sobre todo en un contexto moral. Dionisio de Halicarnaso describe a Aristodemo de Cumas como gobernante valiente, atrevido y poderoso, y dice que tenía por apodo μαλακός, ya fuera porque había sido «afeminado» [Θηλύδριας] en su niñez y había hecho cosas que se asocian a las mujeres, según algunos, ya porque era suave y calmo [μαλακός] por naturaleza, según otros» (8. 2. 4). Muy difícilmente la segunda de estas descripciones podría tener relación alguna con la homosexualidad, y es inevitable la tentación de suponer que la propia incertidumbre de los contemporáneos acerca de las connotaciones del término debía haber impuesto cautela a los traductores modernos. Ni siquiera el primer significado se relaciona necesariamente con la homosexualidad. A quienes estén predispuestos a creer que todas las culturas compartieron los prejuicios modernos puede parecerles obvio que de lo que Aristodemo «sufría» era del uso sexual de los hombres, pero esto ni se afirma, ni se deja entender.[13] Por el contrario, en un capítulo posterior, Dionisio explica muy específicamente lo que constituiría el «afeminamiento» en un joven, y esto no tiene nada que ver con la sexualidad (7. 9 ss.).

Es decisivo no perder de vista cuan diferentes eran las actitudes que sobre estos temas se dieron en las ciudades helenísticas durante los siglos inmediatamente anteriores y posteriores al nacimiento de Cristo. Hércules pudo verse envuelto en cualquier cantidad de relaciones homosexuales sin perder en absoluto por eso prestigio ni presentar la mínima señal de disminución de la virilidad; pero, en cambio, el simple hecho de usar ropa de mujer o el de realizar tareas tradicionalmente reservadas a mujeres se consideraba irremisiblemente degradante. Los conceptos de «afeminamiento» variaron tamo a lo largo del tiempo, y los que predominaban en la época de Pablo eran tan distintos de los que prevalecen en nuestros días, que aun cuando la traducción de μαλακός por «afeminado» pudiera justificarse, no dejaría de ser una traducción absolutamente ambigua.

 

2.       El hecho de que μαλακός en la literatura clásica, se aplique a veces a personas obviamente gays, no prueba que el término signifique realmente «gay» u «homosexual» (o incluso «sexualmente pasivo»), de manera más convincente que la aplicación de la palabra «probo» a «inglés» demuestra que «probo» signifique «inglés».[14] No hay ninguna razón para suponer que a los gays se les eximiera de epíteto descalificador alguno y, a menos que se pueda mostrar que el baldón de marras tiene alguna relación intrínseca con la homosexualidad, no puede darse por supuesta ninguna conexión. Tantos son los individuos a los que se denigra como μαλακοί en la literatura antigua, y por tantas razones, que en este caso la carga de la prueba debe recaer en quienes deseen crear un vínculo con los gays. En ausencia de esa prueba, la inferencia más sana es la de que μαλακός se refiere a la debilidad moral general, sin conexión específica con la homosexualidad.

3.       3. El argumento de que, en 1 Corintios, 6: 9, las palabras μαλακοί y αρσενοκοιται representan respectivamente las partes pasiva y activa del coito homosexual es una fantasía no comprobada por la evidencia lexicográfica. El segundo término implica un papel activo, aunque no necesariamente en el coito homosexual, pero no hay más razón para entender μαλακοί en su sentido pasivo que para afirmar que es el pasivo de la palabra anterior, μοιχοί. En verdad, si ha de admitirse el contexto como prueba, la yuxtaposición de αρσενοκοιται y πόρνοι en Timoteo sugiere con enorme fuerza que lo que aquí está en juego es la prostitución, en un caso la prostitución heterosexual presumiblemente masculina, y en el otro, la homosexual (aunque podría sostenerse que la distinción implícita es la que va de prostituto a cliente). Πόρνοι aparece en los dos pasajes en los que se encuentra αρσενοκοιται, a diferencia de μαλακοί, que sólo aparece en uno.

 

Además, no cabe la menor duda de que a san Pablo le preocupaba más la prostitución que cualquier tipo de conducta homosexual: la exclusión de las palabras en cuestión es tan sólo una referencia aislada a actos homosexuales en los escritos paulinos, mientras que la palabra πόρνος y sus derivados aparecen casi en treinta ocasiones. Si se trata simplemente de escoger un contexto probable del que poder derivar el significado de μαλακοί, es evidente que prostitución (o lo que quiera entenderse por πορνεία) no es, desde ningún punto de vista atendible, la mejor candidata.

En Timoteo, 1: 10 no aparece μαλακοί, y los dos términos no se dan así yuxtapuestos en ningún otro sitio de la literatura patrística que se refiera al coito homosexual, aunque a veces μαλακός se presenta de modo independiente en su sentido amplio de «moralmente débil».[15] Filón, un judío helenizado casi contemporáneo de Pablo, realiza en varias ocasiones (y con distintas palabras) la distinción entre activo y pasivo que persiguen los partidarios de esta línea de pensamiento, pero no usa ninguna de las palabras de 1 Corintios. En cambio, describe el papel activo y el pasivo como δρωντες y πάσχοντες, o como παιδερασταί y παιδικά respectivamente.[16] Está claro que μαλακός no tenía necesaria ni particular relación con la homosexualidad en la literatura de la época de Pablo.

Mayores dificultades presenta la segunda palabra, αρσενοκοιται. San Pablo parece haber sido el primer autor en emplearla, y después de él no se la encuentra con frecuencia.[17] Los autores de la mayor parte de los léxicos, incluso todos los ingleses más comunes, se han contentado con corroborar la inferencia de los traductores bíblicos a la hora de dar la definición de «sodomita». Esto encierra una doble ironía –como hoy se reconoce en general–, puesto que los sodomitas no fueron castigados por homosexualidad, y puesto que αρσενοκοιται sólo tenía una relación tangencial con la homosexualidad, si es que tenía alguna.

La afirmación de que es «obvio» que esta palabra significa «homosexual» constituye un desafío a la evidencia lingüística y al sentido común. La segunda parte del compuesto, κοιται, es una palabra grosera que denota en general actividades sexuales deshonestas o licenciosas (véase Rom., 13: 13), y tanto en éste como en otros compuestos corresponde a la palabra inglesa vulgar fucker, esto es, una persona que, por penetración, adopta el papel «activo» en el coito. El prefijo αρσενο- significa pura y simplemente «macho». Su relación con la segunda parte del compuesto es ambigua: en inglés vulgar, el compuesto significa male fuckers, pero esta expresión es ambigua, pues tanto puede significar «folladores de machos» como «folladores machos». La misma ambigüedad lleva implícita la expresión inglesa lady killer en su forma escrita: en el habla, el énfasis indica si lady designa la víctima o el sexo del asesino, pero por escrito resulta imposible saber si se trata de «una dama que asesina» o de «una persona que asesina damas». He aquí un paralelo particularmente revelador, puesto que esta expresión tiene también un tercer sentido, y bastante alejado de los anteriores (esto es «lobo», o «Don Juan»), que es en realidad el más común, pero que no puede deducirse de las partes que lo integran, lo cual constituye un elocuente ejemplo de la inadecuación de la inferencia lexicográfica que no cuente con el sostén de evidencias contextuales.

Otras frases griegas, aparentemente análogas a αρσενοκοιται, pueden ser engañosas. Por ejemplo, podría parecer que si παιδερασταί se refiere a «hombres que aman a muchachos», y παιδοφθορέω significa «corromper muchachos», entonces αρσενοκοιτέω debería designar a quienes hacen tal cosa; pero este tipo de analogía fácil no resiste un análisis detallado. En παιδοφιλέω, el prefijo παιδο- es en realidad el objeto de φιλέω, pero en παιδομαθής es el sujeto (de μανθάνω), lo mismo que en παιδότρωτος (de τιτρώσκω); en παιδοπόρος no es ni lo uno ni lo otro, sino que funciona simplemente como modificador, sin expresar ninguna relación verbal implícita. La relación «obvia» entre las dos partes de este tipo de compuesto no es susceptible de formulación sin un cuidadoso análisis de los casos individuales. No cabe duda de que sería erróneo suponer que porque «piromanía» se refiere a una obsesión por el fuego, «ninfomanía» debe describir una obsesión por las novias; en realidad, describe lo contrario, una obsesión por los hombres, y el prefijo nympho- («novia»), aunque es un sustantivo, actúa como modificador de «manía» y no como su objeto.

Algo semejante ocurre en el caso de los compuestos de αρσενο-. Así, αρρενοποιός, «hacer hombres», combina una segunda parte verbal con una primera parte objetiva, lo mismo que αρρενογαμέω, αρρενογονέω, αρρενόομαι, αρρενοτοκέω, etc. En éstas y en muchas otras palabras, αρρενο- funciona como el objeto de la actividad descripta o implicada en la segunda parte del compuesto. Pero en muchos otros compuestos de la palabra no ocurre lo mismo. ’Αρσενόμορφος no significa «formar un varón», sino «con forma masculina»: el prefijo αρσενο- funciona como adjetivo modificador de μόρφος, como en αρσενογενής, αρσενόθυμος, αρσένωμα, etc.[18]

Además, en general estos compuestos en los que aparece la forma αρρενο- emplean ésta como adjetivo. Esta tendencia puede observase en las listas anteriores y en otras muchas palabras; las escasas excepciones suelen ser palabras en las que no puede presentarse confusión entre el adjetivo y el objeto, como αρρενόπαις,[19] o aquellas en las cuales el alcance semántico de la palabra sería independiente de la relación gramatical entre sus partes constitutivas, como αρρενοφανής.[20] No se ha examinado con atención el origen de esta distinción y su relación con el cambio ortográfico general del ático άρρην al helenístico άρσην (ático antiguo).[21] Que, en este caso, no se trata de un mero accidente histórico es lo que sugiere no sólo el que las dos formas existan simultáneamente durante largos períodos y que algunas palabras no hayan experimentado este cambio, sino también la división semántica ya observada. En ninguna palabra acuñada con el prefijo άρσενο- y que se haya usado en general en forma escrita, se puede demostrar que tenga aquél la función de objeto; en las palabras que contienen άρρενο- hay una superposición en pequeña escala, posiblemente porque representa tanto una variación regional como una variación temporal de costumbres más antiguas.[22]

Por tanto, ’Αρσενοκοιται significa agentes sexuales masculinos, es decir, prostitutos activos, que en la época de Pablo eran comunes en el mundo helenístico. Se sabe bien que esa designación también existía en el latín de aquel momento: los drauci o exoleti eran, como ya se ha visto, prostitutos capaces de desempeñar el papel activo tanto con hombres como con mujeres. ’Αρσενοκοιται es el equivalente griego de drauci;[23] el correspondiente pasivo es παακοιται.[24] ’Αρσενοκοιται era el término más explícito de que disponía Pablo para un prostituto, pues las palabras πόρνος y πορνεύων, que con este propósito se empleaban en ático y en el griego del Antiguo Testamento, habían sido adoptadas en koiné, la lengua griega en que escribió Pablo, para referirse a los hombres que recurrían a prostitutas o que cometían simplemente «fornicación» (como en el pasaje en cuestión).[25]

Es indudable que Pablo estaba familiarizado con la prostitución masculina, aun cuando sólo fuera a través del Antiguo Testamento, y que la consideraba con el mismo horror que le inspiraba la prostitución femenina. No es sorprendente que la prostitución activa le pareciera más reprehensible que la pasiva,[26] pero no es necesario suponer que hubiera entendido el matiz preciso de ’αρσενοκοιται en términos de papeles sexuales. Puesto que en esta referencia alude inequívocamente a la prostitución masculina (en oposición al recurso masculino a la prostitución femenina), muy bien puede haberlo entendido de manera general.[27]

Tal vez la prueba más amplia de que, en la época de Pablo, ’αρσενοκοιται no connotaba «homosexual», y ni siquiera «sodomía», es la que ofrece el inmenso volumen de documentos sobre el tema de la sexualidad homoerótica escritos en griego y en los que este término no aparece. Es extremadamente difícil creer que si la palabra significaba realmente «homosexual» o «sodomita», ningún autor anterior o contemporáneo la hubiera empleado de una manera que implicara claramente esa conexión.

Heródoto se refirió a las predilecciones homosexuales con la frase παισί μίσγονται (1. 35). En sus muchos diálogos sobre el amor entre hombres. Platón nunca empleó la palabra en cuestión, aun cuando en diversas obras distinguió específicamente entre hombres que aman a hombres y hombres que aman a mujeres, y en sus últimos años llegó a caracterizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo como παρά φύσιν, frase que emplea Pablo en Romanos, 1: 27. Aristóteles debatió detenidamente y con detalles médicos las relaciones homosexuales, pero nunca empleó el término ’αρσενοκοιται, sino que llamó η των αφροδισίων τοις άρρεσιν a esas relaciones. Plutarco trazó un paralelismo no sólo con el παρά φύσιν de Romanos, sino incluso con el άσχήμων, aunque usó toda clase de expresiones para designar las relaciones homosexuales –η παρά φύσιν ομιλία πρός άρρενας, παιδικός έρως, αφροδισίων παιδικων κοινωνία, η άρρενος πρός αρρεν μίξις–[28] sin mencionar siquiera ’αρσενοκοιται.

Tanto Josefa como Filón eran judíos grecoparlantes que escribían en un griego muy próximo al de la época de Pablo. En efecto. Filón era casi contemporáneo suyo. Ambos hablaron de Sodoma, ambos creían –de acuerdo con una tradición apócrifa judía de su época– que los sodomitas habían sido castigados por homosexualidad, y ambos tenían léxicos muy semejantes al de Pablo, pero ninguno de los dos menciona la palabra ’αρσενοκοιται ni ninguna semejante. (Filón llamaba a los sodomitas άνδρες όντες άρρεσιν επιβαίνοντες, De Abrahamo, 26. 134-38.) Cosas del corazón, del Pseudo Luciano, fue escrito mucho tiempo después de que el uso de esa palabra se hubiera extendido en el mundo helenístico y se asociara en gran medida al amor y a la conducta homosexuales. El autor emplea expresiones como ο άρρην έρως, τάς άρρενας επιθυμίας, y ερώτων τούς άρρενας. ’Αρσενοκοιται sin embargo, no se encuentra. Sexto Empírico conocía y empleaba un término que se aproximaba más que ningún otro sustantivo clásico al significado de «homosexualidad», pero era αρρενομιξία (1. 152), no αρσενοκοιτία. Libanio, un autor griego contemporáneo de san Juan Crisóstomo que deploraba la homosexualidad predominante entre sus pares, no parece haber conocido una palabra para «homosexual», pues empleaba frases como η περί τούς άρρενας νόσος, para describir la homosexualidad (Oratio de festorum invitationibus, 53. 10).

Por cierto que uno espera encontrarse con esta palabra en otros autores cristianos en lengua griega, y sin embargo es inútil buscarla en las exposiciones sobre relaciones homosexuales. Casi inmediatamente después de la prohibición de las actividades homosexuales, La enseñanza de los doce apóstoles cita gran parte de la lista de pecadores de I Corintios 6: 9; es notable la ausencia de las palabras μαλακοί y ’αρσενοκοιται.[29] Taciano emplea παιδεραστία para describir las prácticas homoeróticas de Romanos (por ejemplo, Adversus Graecos, 19 [PG, 6: 843]); Justino Mártir se pronuncia contra los abusos homosexuales, pero les llama κιναιδία, έρωτες αρσένων, τη αθέω καί ασεκει καί ακρατει μίξει, ανδροβατειν, etc.; ni una sola vez emplea ’αρσενοκοιται (1 Apología, 25, 27; 2 Apología, 12. 5). Eusebio cita Romanos 1: 26-27 casi textualmente y censura las relaciones homosexuales en todas sus manifestaciones, no obstante lo cual no emplea la palabra que supuestamente significa «homosexual» en los escritos de Pablo.[30] Clemente de Alejandría emplea al menos trece expresiones distintas para «homosexual», «sodomita» y «sodomía», pero ninguna de ellas es ’αρσενοκοιται.[31] Sin embargo, conocía perfectamente la palabra, pues en varias obras suyas citó el pasaje de Corintios (aunque en otro contexto).[32] Gregorio de Nisa conocía y empleó la palabra ζωοφθορία, que es un vocablo extremadamente raro para las relaciones sexuales con animales, si bien cuando analiza las relaciones homosexuales tuvo que llamarles η κατά τούς άρρενας λύσση (Epistula canonica, 4).

San Juan Crisóstomo probablemente haya escrito más sobre el tema de la homosexualidad que ningún otro autor anterior a Freud, con excepción de Pedro Damián. En efecto, la menciona o analiza en docenas de obras. Su lengua nativa era el griego patrístico de finales del Imperio, fuertemente impregnado del koiné del Nuevo Testamento. Sus escritos están llenos de referencias al Nuevo Testamento y cita todas las epístolas paulinas con precisión y facilidad. Sin embargo, entre las docenas de palabras y frases que emplea Crisóstomo para nombrar, describir o caracterizar las relaciones homosexuales, en sus escritos no se encuentra ’αρσενοκοιται ni ningún derivado.[33] Esta ausencia es particularmente notable en varios ejemplos en los que el uso de la palabra parecería casi inevitable en caso de estar realmente relacionada con la homosexualidad: por ejemplo, en su comentario a Romanos, 1: 26, donde, en una exposición sobre la conducta homosexual de los romanos, cita 1 Corintios, 6: 18, pero en el texto no se refiere al pasaje sólo nueve versículos antes, donde se supone que se nombra a la homosexualidad por su nombre (véase texto en Apéndice II). Más sorprendente todavía es que, al analizar las supuestas actividades homosexuales del pueblo de Sodoma, cite directamente de la lista de pecados de 1 Corintios, 6: 9 y 1 Timoteo, 1: 10,[34] pero que no haga mención de esa única palabra que los traductores nos harían creer que se refiere específicamente a la homosexualidad.

Todo esto es bastante convincente, pero la prueba definitiva reside en el hecho de que tras haber escrito tan abundantemente sobre el tema de las relaciones homosexuales en todas las obras exegéticas en las que el texto hubiera podido sugerir una conexión –por ejemplo. Génesis, 19, Romanos 1– e incluso algunos que no –Tito, por ejemplo–, Crisóstomo no dice una sola palabra acerca de la homosexualidad cuando se refiere precisamente a los pasajes en los que aparece ’αρσενοκοιται; en sus comentarios sobre 1 Corintios, 6: 9 y 1 Timoteo, 1: 10 no hay ni una sola alusión a la actividad sexual entre personas del mismo sexo. En realidad, en diversas ocasiones Crisóstomo copió la lista de pecados de Corintios y omitió en realidad la única palabra que se afirma que significa homosexual;[35] si tenemos en cuenta sus sentimientos sobre el tema, que se ponen de manifiesto en muchas obras, es virtualmente inconcebible que hubiera hecho tal cosa de haber entendido que el término se refería a lo que él mismo había llamado en otros sitios «el peor de los pecados».

Los Padres de la Iglesia que escribieron en latín también se interesaron por las relaciones homosexuales. Debido a la traducción algo engañosa de ’αρσενοκοιται como masculorum concubitores,[36] se podía haber esperado encontrar al menos mencionados los pasajes de Corintios y Timoteo que guardan relación con la homosexualidad, aun cuando para un latinoparlante la frase implicara claramente más bien actos de prostitución que inclinación sexual. Sin embargo, no se los menciona. Arnobio no los menciona en relación con el castigo a la conducta homosexual de dioses paganos (Adversus gentes, 4. 26). Los análisis que Tertuliano desarrolla en Ad nationes (1. 16) no los mencionan, ni tampoco lo hace el largo poema sobre los pecados de Sodoma cuya autoría le fue atribuida en un primer momento.[37] Lactancio analiza con cierta extensión «aquellos hombres que prostituyeron su cuerpo a la codicia y olvidan qué son de nacimiento, para competir en pasividad con las mujeres» (Institutiones divinae, 5. 9 [PL, 6: 578 ss.]; cf. 6. 23); exactamente en el mismo sitio se lee una larga cita de la lista de pecados de 1 Corintios, 6: 9, pero excluye toda mención de una palabra para «homosexual» y no invoca el pasaje como autoridad apostólica contra las prácticas que él mismo condena (ibíd., [PL, 6: 576]).

Agustín analiza la homosexualidad tanto en forma independiente como en relación con textos bíblicos. En ningún sitio cita la palabra de las epístolas paulinas ni usa ninguna otra voz semejante para las traducciones latinas de Corintios o Timoteo. En cambio, utiliza circunloquios como los ya mencionados: stupra in masculos, immunditas, masculi in masculos nefanda libidine accensi, etc.[38] Otros autores latinos –Ausonio, Cipriano, Minucio Félix, etc.– analizan las relaciones homosexuales con considerable detalle y con extensos vocabularios. Ninguno cita de Corintios ni de Timoteo. Ninguno invoca a Pablo como autoridad contra tales prácticas. Ninguno emplea frases como las de Jerónimo.[39]

Todavía en el siglo XII, cuando el sentido originario de ’αρσενοκοιται se había perdido hacía mucho tiempo en Occidente, Pedro Cantor escudriñó en las Escrituras en busca de posibles referencias a la homosexualidad; encontró las que se aceptan hoy en día como tales –Génesis, 19; Levítico, 18 y 20; Romanos 1, Judas–, además de muchas otras inferencias fantásticas (por ejemplo, de Ezequiel, Isaías, Josué, Tito, Colosenses), pero no cita 1 Corintios, 6: 9, ni 1 Timoteo, 1: 10.[40]

Ninguna ley que se aprobó contra la conducta sexual bajo la influencia cristiana designa el objeto de su proscripción como ’αρσενοκοιται.[41] Aun cuando la legislación eclesiástica no invoca la frase, sino que se limita a referencias a Sodoma o a circunloquios más generales (por ejemplo, las Constituciones Apostólicas se refieren a η Σοδόμων αμαρτία). Cuando san Basilio –que escribió en el siglo IV– estableció penitencias para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo (epístola 217), citó directamente de Romanos 1: 26 (τήν ασχημοσύνην εν τοις άρρεσιν) pero no usó las palabras de las epístolas posteriores.

Algunas fuentes aproximadamente contemporáneas de Pablo (esto es, dentro de un período de dos o tres siglos) emplean la palabra ’αρσενοκοιται o derivados de ella (αρσενοκοιτέω y αρσενοκοιτία; estas apariciones ofrecen pruebas complementarias de que, para Pablo y sus primeros lectores, la palabra no connota homosexualidad. Aunque Policarpo, Teófilo y Nilo sólo citen a partir de textos paulinos, sin proporcionar ningún contexto de las deficiencias de los ’αρσενοκοιται,[42] Arístides y Eusebio (y posiblemente Orígenes)[43] proporcionan cierta evidencia contextual. Arístides, en su Apología (siglo II d. C.) describe con mucho detalle la corrupción de los dioses paganos y, a partir de allí, sostiene que o bien las leyes de las naciones clásicas se equivocaron en prohibir el adulterio, la violación, etc., o bien los dioses eran criminales, pues quebrantaban de manera habitual estas leyes. Entre los crímenes que habían cometido los dioses se hallaba la ’αρσενοκοιτία (9. 13). En el siglo II, en ninguna ciudad del Imperio Romano había leyes vigentes contra las relaciones homosexuales por sí mismas, y menos que en ningún otro sitio en la nativa Atenas de Arístides.[44] Los autores cristianos tenían una aguda conciencia de ello, sobre todo Clemente de Alejandría, ateniense contemporáneo de Arístides.

La prostitución, por otro lado, aunque era legal para esclavos y libertos, estaba prohibida para las clases superiores en la mayor parte del mundo helenístico, y no hay duda de que esta es la acusación que Arístides lanza a los dioses, en la tradición de Esquines contra Timarco.[45] Que los dioses no necesitaban dinero, era algo indiscutible: en el mundo antiguo, muchos hombres y mujeres ricos eran prostitutos/as, aparentemente por razones psicológicas. Además, la palabra puede haber tenido la doble connotación del inglés, whore [=«puta»: 1) mujer que ejerce el comercio de la prostitución, y 2) mujer sexualmente promiscua]; en este caso, el intercambio de dinero no habría sido necesario para justificar la acusación.

Que los ’αρσενοκοιται no se involucraran necesariamente en actividades homosexuales para cumplir con las obligaciones de su pecaminoso comercio queda claro en Eusebio, quien distingue entre los ’αρσενοκοιται y los que cometen «pecados contra natura»: «Moisés prohibió el adulterio, ’αρσενοκοιτία y la entrega a los placeres contra la naturaleza».[46] En verdad, no puede aquí tratarse de homosexualidad, puesto que la afirmación que le sigue inmediatamente pone en evidencia que toda la discusión versa sobre la actitud adecuada de los hombres cristianos respecto de las mujeres: «Sin embargo, yo haría que mis discípulos ni siquiera miraran a una mujer con deseo impuro».[47] Aparentemente, Eusebio entendía que αρσενοκοιτειν se aplicaba a la prostitución de hombres dirigida a mujeres y no a otros hombres.

Es de suponer que ésta es la distinción a la que apunta también Crisóstomo cuando, en su comentario sobre 1 Corintios (homilía 16 [PG, 61: 135]), distingue entre ηταιρηκώς y αρσενοκοιτος,[48] aunque son posibles por lo menos otras dos dicotomías: entre prostitutos de clases altas y bajas (que se sugiere en la palabra ηταιρηκώς, pero en otros sitios Crisóstomo se abstiene por completo de tal distinción) o entre prostitución activa y pasiva. De ambos términos, ηταιρηκώς implica más la pasividad, y de aquí derivan necesariamente las conexiones homosexuales, aunque ambas palabras connotan la prostitución antes que la elección de objeto sexual.[49]

El siglo IV marca una suerte de línea divisoria entre, por un lado, el período de orientación griega de la Iglesia occidental y, por otro lado, su fase latina. Fue en el siglo IV cuando las versiones latinas de la Biblia que circulaban en Occidente comenzaron a ser reemplazadas por la edición normalizada, que san Jerónimo reunió y tradujo del hebreo y el griego (383-392). La división entre el Imperio Oriental y el Occidental, cada vez más concreta, el debilitamiento de la familiaridad con la lengua griega en la aristocracia occidental, las distinciones teológicas entre Oriente y Occidente, y muchísimos otros factores se combinaron para inclinar la cristiandad europea a confiar casi exclusivamente en el latín a partir del siglo IV, mientras que en Oriente el griego continuaba siendo el lenguaje eclesiástico. En el siglo V, pocos de los autores cristianos más destacados de Occidente sabían griego; y menos aún en el siglo VI.

Como consecuencia de este cambio, en Occidente se perdió muy pronto el sentido preciso de palabras griegas no usuales. Incluso en Oriente se debilitó la precisión y el uso de términos relativos a actividades sexuales, debido a la rapidez en el cambio de los patrones sociales y al aumento de la reticencia pública. Por ejemplo, para un parlante ático, la palabra παιδοφθορέω significaba exclusivamente «abuso sexual de menores», pero hacia el siglo II d. C. hubo autores griegos que la utilizaron como sinónimo de actividad homosexual.

En el caso de la traducción al latín, la pérdida de precisión se hizo más profunda. La palabra αλογευσάμενοι («que ha perdido la razón») se entendió en otro sentido bastante diferente del significado que tenía en el siglo IV, y se tradujo al latín como si se refiriera a pecados tan variados como la bestialidad, la homosexualidad y el incesto. Durante un milenio o más se persiguió a los cristianos por «sodomía» y bestialidad de acuerdo con cánones que probablemente ni siquiera mencionaran la primera, y puede que no nombraran a la segunda, por las razones generalmente supuestas.[50]

Fue durante el siglo IV cuando la palabra ’αρσενοκοιται se volvió confusa y perdió su significado original, de manera que hacia el siglo VI se la utilizó para designar actividades tan diferentes como el abuso sexual de menores y el coito anal entre marido y mujer.[51] En la medida en que tenían alguna preocupación por el griego, los autores latinos aceptaban en general la traducción de Jerónimo como el mejor equivalente, pero daban a la frase una gran variedad de significados.[52] Es evidente que no influyó en el surgimiento del sentimiento antigay entre los cristianos de Occidente. El teólogo carolingio Hincmaro de Reims fue el primer moralista medieval que acudió a 1 Corintios, 6: 9 a la hora de escribir sobre homosexualidad, e incluso parece haber entendido que la referencia de la Vulgata involucraba también la prostitución. Por cuatro siglos, ningún teólogo importante volvió a citar el pasaje.[53] Santo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, fue el primer teólogo realmente influyente que utilizó el pasaje de 1 Corintios como fundamento escritural de la hostilidad a la conducta homosexual, y lo hizo sobre todo en una obra destinada a los musulmanes de España.[54]

Los traductores modernos pueden escoger de qué manera verter las palabras en cuestión, pero el historiador no debería dejarse arrastrar por la fantasía de que las mismas desempeñaron un papel en el desarrollo de las actitudes europeas respecto de la homosexualidad. No hay ninguna razón para creer que en tiempos de Pablo, ni en los siglos posteriores, la homosexualidad fuera connotada por ’αρσενοκοιται o por μαλακοί, y sí en cambio muchísimas razones para suponer que, fuera cual fuese el significado que estas palabras terminaran por adoptar, no ejercieron una influencia determinante en la opinión cristiana sobre la moralidad de los actos homosexuales.

 

 

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[1] Para el contexto de esta discusión, véase cap. Las Escrituras, pp. 131-133. En este apéndice se usan las siguientes abreviaturas de versiones de la Biblia: C = Confraternity Edition of the New Testament, 1941 (editada con el Antiguo Testamento de Reims-Douai, q. v. infra); GN = Good News for Modern Man, 1966; JB = Jerusalem Bible, 1966; JBF = Bible de Jérusalem, 1955; JBG = Bibel: Deutsche Ausgabe mit den Erläuterungen der Jerusalemer Bibel, 1688; JBI = Bibblia di Gerusalemme, 1973; JBS = Biblia de Jerusalén, 1967; KJV = King James o versión autorizada, 1611; LB = Luther's Bible, 1522-1545; LS = Sainte Bible, trad. Louis Segond; LXX = Septuaginta; NAB = New American Bible, 1970; NEB = New English Bible: Nuevo Testamento 1961, Antiguo Testamento 1970; RDV = Reims-Douai Version, 1609; RSV = Revised Standard Versión: Nuevo Testamento 1946, Antiguo Testamento, 1952.

[2] El texto hebreo a partir del cual se realizó la LXX quizá no sea idéntico al texto masorético.

[3] Aunque el contexto sugiere que «loco por las mujeres» se refiere a la concupiscencia, la expresión en cuestión no siempre implica interés sexual: cf. el uso de la palabra equivalente γυναικομανω en Aristófanes, Las tesmoforiazusas, 576. Naturalmente, la idea de los sementales «locos por las hembras» es corriente en la comedia sexual (véase, por ej., el prólogo a Sodoma, previamente atribuida al conde de Rochester).

[4] La otra traducción común de la palabra es «fornicación», pero ésta es igualmente engañosa o más aún, puesto que: a) el uso popular de esta palabra presenta considerables variaciones respecto de su significado técnico en teología moral, y b) originariamente también significó prostitución, cosa que los escritores latinos de la mayor parte de la historia cristiana sabían, y que, en su comprensión de las actitudes de Pablo, ejerció una influencia que no se hace sentir en los lectores modernos, ignorantes de la etimología del término. Exactamente cuándo y con qué extensión la voz fornicatio dejó de significar simplemente «prostitución» y pasó a referirse al hecho de recurrir a prostitutas o a la sexualidad extramatrimonial en general, es algo que nunca se analizó detenidamente, pero no cabe duda de que es importante en el contexto de la temprana comprensión cristiana de las enseñanzas sexuales de Pablo.

[5] Unas pocas traducciones muy recientes han tomado conocimiento de esto: la NAB observa que en 1 Cor., 6: 12-20, «probablemente la fornicación a la que se hace referencia es la de la prostitución religiosa, que en Roma formaba parte de la cultura pagana y como tal se la aceptaba»; pero las versiones más antiguas parece que condenan toda clase de relaciones extramatrimoniales.

[6] Véase, por ej., Demóstenes, Proceso a Aristócrates, 53-55; véase también el análisis de esta pieza en Dover, Greek Popular Morality, p. 209, y «Classical Greek Attitudes», p. 62.

[7] No hay referencia directa a la homosexualidad en la traducción francesa de este pasaje que realizó Louis Segond ni en el original francés de la Biblia de Jerusalén, editado en 1955 con amplia aprobación de la crítica. La última traduce los pasajes como «ni depraves, ni gens de moeurs infâmes» (1, Cor., 6-9) y «les gens de moeurs infâmes» (1 Tim., 1: 10). Lulero interpretó ’αρσενοκοιται como Knabenschänder y μαλακοί como Weichlinge. Lo primero es una construcción imposible en griego. Las traducciones de este pasaje son particularmente reveladoras de la enorme influencia de las actitudes culturales sobre las creencias religiosas. Como se ha observado, el original francés de la Biblia de Jerusalén seguía a Louis Segond en tanto partía de una tradición francesa anterior por la cual estas palabras se traducían como referencias a la homosexualidad (por ej., la traducción de Martin de 1728). Pero la edición alemana de la Biblia de Jerusalén interpretó estas palabras como «mariquitas» y «abusadores de menores» (siguiendo a Lutero), mientras que la Biblia de Jerusalén española las tradujo por «afeminados» y «homosexuales», como la Biblia de Jerusalén inglesa, aunque las dos últimas fueron preparadas en colaboración por los mismos investigadores, que no acertaron en descubrir ninguna referencia claramente homosexual en la versión francesa.

[8] Dado que algunas versiones inglesas traducen la negación ούτε y otras no, se han omitido todas las negaciones de los pasajes en inglés, con eí fin de evitar confusiones.

[9] La ortografía «effeminate, liars» aparece en todas las ediciones con esta traducción, pero algunas ediciones traducen «sodomites».

[10] Taciano, Adversus Graecos, 29; Clemente, Paedagogus, 3. 3. 76.

[11] Justino Manir, 1 Apología, 27; Taciano, Adversus Graecos, 29; Clemente, Paedagogus, 3. 2. 41 (cf. 45).

[12] Clemente, Paedagogus, 2. 10, PG, 8: 536; también μαλθακώτερος 3. 3. 56. Cf. γυνίδας y τεθηλυμμένη, ibíd.

[13] Dadas las actitudes predominantes en las ciudades helenísticas, es prácticamente inconcebible que la mera participación de joven en actividades homosexuales –ya en forma pasiva, ya en forma activa– hubiera justificado un apodo particular por parte de Aristodemo. Si este sobrenombre tenía alguna relación con la conducta sexual, se ha de haber pensado con el objeto de ridiculizar la falta de contención o la adopción de alguna característica femenina en el cumplimiento de las acciones en cuestión.

[14] Luciano, por ej., describe la sangre de ciertos sacerdotes de los que se mofa por su conducta homosexual pasiva llamándoles μαλακός (Lucio, 37), pero difícilmente se pueda tomar esto como indicación de nada acerca de la sexualidad de los individuos en cuestión. Si quiere decir algo más que «que mana» o «enfermizo», es simplemente «débil de voluntad» o «incontrolado». La pasividad obsesiva puede formar parte de esa falta de control, pero puesto que se trata de sacerdotes que en todo momento buscan encuentros sexuales en grupo, la objeción no puede agotarse en ello. El mero interés sexual no puede ser un problema, puesto que en la misma obra se caracteriza tal cosa como típica de los seres humanos (33: έρωτας ανθρωπίνους ερα επί γυναικας κα παιδας οιστρούμενος, cf. 32: επάν γυναικα ή παιδα).

[15] Es sorprendente que en los Problemas atribuidos a Aristóteles una larga discusión acerca de los orígenes de la pasividad homosexual emplee la palabra μαλακός únicamente en su sentido general de «incontrolado», pero no en contexto particularmente homosexual alguno (4. 26).

[16] Véase De Vita contemplativa, 7; De legibus specialibus, 3. 7. La dicotomía anterior ocurre con harta frecuencia en la literatura griega sobre el tema; también la emplea el autor de los Problemas.

[17] J. H. Moulton y G. Milligan (The Vocabulary of the Greek Testament, Londres, 1952, p. 79) opinan que la palabra aparece por primera vez «entre los poetas imperiales» y citan como autoridad una inscripción originaria de Ap y Theodor Nägeli, Der Wortschatz des Apostels Paulus, Basilea, 1904, p. 46. Ambas citas son erróneas. La inscripción data del siglo VI d. C. Nägeli cita esta misma inscripción, dos apologistas cristianos que escribieron mucho después que Pablo, y un verso del lib. 2 de Oráculo Sybilina. Sólo el último, con gran esfuerzo de imaginación, puede considerarse «un poeta imperial», pero la opinión erudita predominante piensa que se trata de una obra de origen judío o cristiano, apenas disfrazada de pagana. Su fecha es completamente incierta, y dista muchísimo de estar claro si el verso (que puede haber sido interpolado) o la obra en su totalidad preceden a Pablo.

[18] Los usos de la forma femenina correspondiente, γυναικο-, presentan una variabilidad paralela a la del masculino (por ej., γυναικάδελφος significa «hermano de la esposa», pero γυναικάνηρ no significa «hombre de la esposa»), pero hay una abrumadora preferencia por el uso adjetival, como en γυναικόθυμος, γυναικοκρασία, γυναικόμορφος, γυναικόφωνος, γυναικόψυχος, etc.

[19] En tales casos, ambas formas son muy conocidas: por ej., se encuentran tanto αρρενόθηλυς como αρσενόθηλυς. En Tim., 1: 10 aparece una cantidad de compuestos de forma similar, pero en cada caso el carácter objetivo de la raíz del nombre en función de prefijo se desprende con toda evidencia de la forma de la palabra (por ej., ανδρο-, πατρο-, μητρο-). La preferencia de Pablo por tales formas en el caso objetivo puede justificar la hipótesis de que, si su intención era estigmatizar a quienes no son más que sexualmente activos con hombres, habría empleado ανδροκοιται (forma que usaron otros autores en koiné) y no el ambiguo αρσενοκοιται, sobre todo porque en el mismo texto, ανδροφόνοι, una palabra muy semejante, se encuentra a tan sólo una palabra de distancia de αρσενοκοιται.

[20] Un ejemplo pertinente es ’Αδελφοκοιτία. ’Αδελφός podría ser o bien el sujeto o el objeto de κοιτία y el significado sería el mismo en cualquiera de los dos casos, y las palabras relacionadas podrían abundar en cualquiera de las dos direcciones. En αδελφοκτονέω, αδελφός es objeto; en αδελφομιξία, probablemente sea adjetivo. (La palabra es rarísima: no figura en el LSJ, pero Teófilo la emplea en Ad Autolycum, 1. 9, PG., 6: 1023).

[21] Cf. Roben Browning, Medieval and Modern Greek, Londres, 1969, p. 31.

[22] Hay pruebas contextuales de la cualidad adjetiva incluso de αρρενο-. Una inscripción dedicada a Basilio I en una puerta de Tesalónica especifica que el objeto de la actividad que realiza el αρρενοκοιται: Βάρβαρον ου τρομέεις, ουκ άρρενας αρρενοκοίτας (AP, 9. 686). La palabra άρρενας, de este verso, a menos que sea puramente pleonástica –lo cual sería extraño en una inscripción, donde lo normal es esperar concisión–, sólo tiene sentido a la luz de la burda ambigüedad antes descrita: la frase debe significar «varones folladores de hombres». El hecho de que se especifique el objeto de la actividad deja claro que no está contenido en la palabra misma. De haber sido otro el sentido –esto es, si la ambigüedad hubiera implicado el sujeto de la actividad–, el griego habría tenido que aclarar el sujeto con un adjetivo y no el objeto con un sustantivo, de modo que uno se habría encontrado con algo así como ουκ αρρενικούς αρρενοκοίτας. Esto, naturalmente, habría confirmado que pudiese haber una αρσενοκοιται en femenino, al menos en teoría, y que lo objetable de αρσενοκοιτία no reside en el género de las partes implicadas. En verdad, cualquiera sea la vía que se adopte, la inserción de άρρενας en este verso impide considerar αρρενοκοιται como una referencia a la homosexualidad masculina, pues es evidente que no se puede suponer el género de las partes implicadas en αρσενοκοιτία, sean los que fueren.

[23] ’Αρσενοκοιται expresa, pues, tanto palabras comunes del ático para designar la prostitución masculina como, por ejemplo, ‘ηταιρηκώς (cortesano masculino o prostituto de mayor rango), y πόρνος o πεπορνευμένος (un prostituto ordinario, o puta de sexo masculino), pero agrega una nueva distinción, activo vs. pasivo, desconocida en las designaciones áticas de los personas que se dedicaban a la prostitución. Sólo a comienzos de la era cristiana los hombres adultos serían lo suficientemente francos acerca de su deseo de pasividad, como para que los prostitutos activos fueran tema de discusión.

[24] Véase, por ej., Diodoro de Sicilia, 5. 32. 7. Cf. el irónico juego de palabras sobre la semejanza entre este término y παράκοιτις («esposa») en AP, 5. 207.

[25] Πορνεύων se encuentra en 1 Cor., 6: 18; πόρνος en 1 Cor., 5: 9-11; 6: 9, Ef., 5: 5; Tim., 1: 10; Heb., 12: 16, 13: 4; Rev., 21: 8, 22:15.

[26] Sobre todo si, como parece probable, intenta descalificar a los prostitutos que sirven a mujeres: aunque el mundo antiguo conocía a mujeres que desempeñaban un papel activo con hombres, no hay registros de prostitutos pasivos que sirvieran a esas mujeres, y tanto la condenación de la prostitución masculina en un contexto homosexual como en un contexto heterosexual requeriría αρσενοκοιται. Incluso en un contexto puramente homosexual. Pablo habría considerado con toda probabilidad que la prostitución pasiva era menos reprehensible que la activa. La opinión talmúdica tendía a condenar más al elemento activo de una relación homosexual que al pasivo (véase, por ej., Bailey, p. 62) incluso en relaciones no mercenarias, y tan común era en el mundo antiguo la explotación sexual de varones sometidos a esclavitud, que muchos pueblos consideraban la prostitución pasiva más como una calamidad que como una debilidad moral. Al menos hacia el siglo IV, los cristianos cogieron Joel, 3. 3 como referencia a la prostitución forzosa a la que los enemigos sometían a los jóvenes hebreos (Et posuerunt puerum in prostibulo). (La expresión es ambigua en hebreo; la LXX parece implicar que los muchachos eran entregados «a» prostitutos, Καίέδωκαν τά παιδάρια πόρναις, (¿tal vez para que éstos los utilizaran?) En Roma, los prostitutos activos (exoleti) eran el primer objeto de represión legal, y las leyes contra la prostitución pasiva estaban dirigidas a quienes organizaban y supervisaban el negocio, no a los prostitutos mismos.

[27] No es inconcebible que la palabra se aplicara también a mujeres que asumen un papel activo con hombres, especialmente por dinero. Muchos autores antiguos, tanto cristianos como paganos, se refirieron desdeñosamente a las mujeres que desempeñaban un papel activo en el coito con hombres: por ej., Clemente de Alejandría, Paedagogus, 3. 3, Τά γυναικων οι άνδρες πεπόνθασι, καί γυναικες ανδρίζονται παρά φύσιν; Marcial, 1. 90, At tu, pro facinus, Bassa, fututor eras, 7. 67. Pedicat pueros tribas Philaenis, 7. 70, etc.; Séneca, «Epístolas», 95. 21; Celio Aureliano, Tardarum passionum, 4. 9 (Drabkin, pp. 900-905); etc. Si se pudiera mostrar que αρενο- era objeto y no el género de κοιται, no habría duda de que se referiría a esta suerte de inversión sexual antes que a la homosexualidad en general.

[28] En el diálogo Bruta animalia se incluye también la homosexualidad: Ούτ άρρενος πρός άρρεν ούτε θήλεος πρός θηλυ μιξιν, 990d.

[29] 5. I-2: μοιχείαι,… πορνείαι, κλοπαί, ειδωλολατρίαι,… αρπαγαί, etc.

[30] Demonstratio evangelli, 4. 10: Ειτα πάντα απαγορεύσας αθέμιτον γάμον καί πασαν ασχήμονα πραξιν, γυναικων τε πρός γυναικας, καί αρρένων πρός άρρενας μίξεις, επιλέγει.

[31] Por ej., en Paedagogus, 2 y 3, passim: αρρενομιξία, κατόπιν ευνάς, ασυμφυεις ανδρογύνους κοινωνίας, οπισθοβατικόν, παιδοφθορία, μιξις αφροδισίων τοις ωέοις, περί τά παιδικά εκμανως επτοημένοι, λίχνος πόρνος, παιδες αρνεισθαι τήν φυσιν δεδιδαγμένοι, κίναιδος, ανδρογύνων συνουσίαις, επικιναίδισμα, ανδρ ων μιξις άεσμος, ’απ’ άρρενος ύβρις.

[32] Paedagogus, 3. 11, PG, 8: 660; Stromata, 3. 18, PG, 8: 1212.

[33] Algunas de las expresiones que emplea son παιδεραστειν, ‘ηταιρηκώς, άνθρωπος πεπορνεύμενος, μίξις των ανδρων, ανήρ πεπορνεύμενος, ‘η μίξις παρά φύσιν (In Epistolam ad Romanos, homilía 4); τά παράνομα, τήν παράνομον πονηρίαν, αθεσμος μίξις, τήν φύσιν παραδειγματίζειν (In capitulum XIX Genesis, homilía 43); άρρενες εν άρσεσιν τήν ασχημοσύνην κατεργάζειν, των ‘υβριζομένων παίδων, οι ακολάστοι, έρως καινός τις καί παράνομος (Adversus oppugnatores vitae monasticae 3. 8); παιδας εσφάζειν, παισίν επιμαίνεσθαι (In Epistolam ad Titum, homilía 5); τούς κοινούς της φύσεως ανατρέψαντας νόμους (Defato et providentia, 4); cf. De perfecta caritate 8 e In acta apostolorum 12. 4. Utiliza también una palabra relativa en un contexto distinto: véase infra, p. 373.

[34] De perfecta caritate, 8, PG, 56: 290. No es probable que el hecho de que palabras tan inusuales como πλεονέκται y άρπαγες, se den conjuntamente con μοιχοί por simple coincidencia y no en virtud de una cita. Obsérvese que en su comentario sobre Tito cita, palabra por palabra, la lista completa de pecados a partir de 1 Cor., 6: 9, en el mismo párrafo en que analiza los excesos homosexuales de los sodomitas: pero no emplea el término αρσενοκοιται ni ninguna de sus formas para nombrar estos excesos, y se contenta en cambio con el circunloquio παισίν επεμαίνοντο, y no establece ninguna conexión entre las αρσενοκοιται y los sodomitas (In epistolam ad Titum, 3. 5, PG, 62: 693). Cf. la homilía 43 sobre el Génesis 3, PG, 54: 399-400; y 42 sobre Mateo 3, PG, 57: 449.

[35] Por ej., homilías 16 y 37, PG, 61: 135, 317.

[36] Jerónimo, siguiendo las antiguas traducciones latinas, volcaba el griego αρσενοκοιται en latín como masculorum concubitores, frase vaga que sugería múltiples interpretaciones. Más evidente sería la contrapartida activa del concubinus, esto es, un concubino varón pasivo. Esto correspondería casi exactamente al griego, y no es improbable que la casta pluma de Jerónimo hubiera preferido el más clínico concubitor al más vulgar exoletus. Entre otros autores que usan la frase se incluye el Pseudo Quintiliano, que la emplea en referencia a la prostitución que, o es pasiva o no especifica ([quem,] si quis masculorum erat concubitorum, sine cunctatione subegisse potuerat, Declamationes maiores, 3b. 5; cf. 3b.3: Quis enim inter tot milia bellatorum vel prostituentis obscenos vidit amplexus vel vocem audiit prostituti?). Sin embargo, este texto no se puede añadir ni siquiera aproximativamente y no es necesariamente indicativo de la opinión común en la época de Jerónimo. Constantin Ritter (Die Quintilianischen Declamationen, Friburgo, 1881, p. 25), creyó que 3b era muy posterior al resto de la obra y propuso el siglo X como fecha de redacción. Evidentemente, es posterior al grueso de las Declamationes, pero no es probable que date del siglo X. Cf. Yngve Englund, Ad Quintiliani quae feruntur Declamationes maiores adnotationes, Upsala, 1934; y S. F. Bonner, Fifty Years of Classical Scholarship, Oxford, 1954, esp. p. 373. Lo mismo que otras frases sexuales, concubitor ganó un amplio abanico de connotaciones en la Edad Media. Un estatuto visigótico del siglo VII usaba este término para describir a todos los individuos que se involucraban en actos homosexuales: véase p. 204. No obstante, mantuvo el sentido de prostitución masculina hasta bien entrado el siglo XII; véase, por ej., Dümmler, «Briefe und Verse», p. 358.

[37] Este poema, casi seguramente apócrifo, ha sido reimpreso en la edición de Migne (PL) de las obras de Tertuliano con el prudente comentario de que es «atribuido a Tertuliano».

[38] Obsérvese que la última frase es simplemente una proyección de Rom., 1: 26-27. Sería aburrido citar todas las breves referencias a este tema en el Corpus agustiniano; las frases citadas han sido tomadas de Contra mendacium, 9. 20, 17. 34; De mondado, 7. 10; De natura et gratia, 22. 24; y De civitate Dei, 16. 30. Cf. epístola 211. 214 sobre el lesbianismo.

[39] Véase Ausonio, Epigramas, 59; Cipriano, Epístolas, 1. 9; Minucio Félix, Octavio, 28. Para un período posterior, véase Gregorio, Diálogos, 4. 37 y Moralia, 14. 19.

[40] Verum abbreviatum, 148, PL, 205: 333-335. Mencionó 1 Tim., 1, pero sólo de un modo general, como invocación contra el libertinaje; no se citan masculorum concubitores ni el vers. 10. Pero cf. infra, notas.

[41] Una proscripción legal típica (de 533) es la que se dirige contra aquellos qui cum masculis nefandam libidinem exercere audent. Es interesante que, aunque la legislación secular del siglo VII contra la homosexualidad en la Hispania visigótica empleara la frase masculorum concubitores, no lo hiciera la legislación eclesiástica aprobada en la misma época y en respuesta a aquella, que, en cambio, se refería a aquellos qui contra naturam masculi in masculos hanc turpitudinem operaverint.

[42] Policarpo, A los filipenses; Teófilo, Ad Autolycum, 1. 2, 2. 14; Nilo, Epistularum libri quattour, 2. 282. A esta categoría corresponden también las referencias de Cirilo de Alejandría (Homiliae diversas, 14), y los Oracula Sybillina (2. 13). Aunque no se trata de una cita de san Pablo ni proporciona ninguna otra evidencia contextual: el primero menciona simplemente a aquellos que μή θρηνουντες διά [τό πέταυρον της αρσενοκοιτίας] (los corchetes pertenecen al texto publicado), y el último ofrece la prohibición μή αρσενοκοιτειν, μή συκοφαντεϊν, μήτε φονεύειν. La autoría y la datación de ambas obras son objeto de serias dudas y, en todo caso, su testimonio no apenaría una contribución apreciable.

[43] La Expositio in Proverbia, aunque algo ambigua, sugiere con gran fuerza una ecuación entre αρσενοκοιται y γυναικες άτιμοι, esto es, prostitutas: Αλλ’ εάν ίδη τινά εαυτόν επιδιδόντα ταις ηδοναις ευθύς συναντα αυτω τό ειδος έχουσα πορνικόν, ή ποιει τάς νέων εξίπτασθαι καρδίας. Οί μέν εν ταις πλατείαις ‘ρεμβόμενοι, μοιχείας καί πορνείας καί κλοπης λαμβάνουσι λογίσμους· οι δέ έξω τούτων ‘ρεμβόμενοι, τάς παρά φύσιν ‘ηδονάς μετέρχονται, αρσενοκοιτειν επιζητοΰντες, καί άλλων τινων απαγορευομένων πραγμάτων φαντασίας λαμβάνοντες· όρα δέ μή κατηγόρημα εί η τουτο καί άγιων ανδρων· καί τις μή ‘ηουχάζων αλλά ‘ρεμβόμενος, τοις κατηγορήμασι κοινωνήσει της ατίμου γυναικός (PG, 17: 181). Es muy escasa la probabilidad de que este documento sea genuino, véase Eugéne de Faye, Orígenes, París, 1923, p. 213. Lo más probable es que se trate de una obra posterior y, en consecuencia, inútil a la hora de determinar el uso previo de la palabra.

[44] En su De legibus specialibus, Filón compara las prohibiciones mosaicas de actos homosexuales con su completa aceptación por parte de la sociedad helenística (3. 37).

[45] Obsérvese que las otras acusaciones dirigidas a los dioses son claras violaciones del derecho romano: ανδροβατής = stuprator, es decir, culpable de violación a un ciudadano libre (a un menor de edad o impuesta con violencia); αρρενομανής = una mujer entregada al adulterio o a la fornicación, cosas que las leyes romanas, nada equitativas con respecto a la castidad en el matrimonio, castigaban severamente. Además, prostitución, violación y adulterio son las acusaciones típicas de los cristianos a la moral pagana: véase, para la prostitución, Minucio Félix, Octavio, 28; para la violación de varones por varones, Justino Martir, 1 Apología, 12. 5 (Αιός δέ καί των άλλμν θεων μιμηταί γενόμενοι εν τω ανδροβατειν), y Crisóstomo, In epistolam ad Titum, homilía, 5. 4; para αρρενομανία –palabra que en griego clásico se usó primordialmente con referencia a varones, pero que la patrística emplea casi exclusivamente para mujeres–, véase Cesáreo de Nazianzo, Diálogos, 139, (cf. el uso en LXX, también respecto de mujeres).

[46] Demonstrations evangelicae, 1, PG, 22: 65. La referencia a Moisés podría aplicarse a αρσενοκοιτειν como alusión al Deut., 23: 18, que en LXX fue traducido inadecuadamente. Eusebio no sabía hebreo.

[47] ’Εγώ δέ μηδ’ εμβλέπειν γυναικα μετ’ επιθυμίας ακολάστου τούς εμούς Βούλομαι μαθητάς.

[48] Sic: un hapax legomenon; ningún léxico contiene esta variante.

[49] El pasaje es reconocidamente extraño, puesto que aquí, como en otros sitios, Crisóstomo omite la palabra αρσενοκοιται de su lugar en 1 Cor., 6: 9, y la menciona en el versículo siguiente en una forma variada. Sin embargo, es razonablemente claro que ηταιρηκώς y αρσενοκοιτος son ampliaciones del μαλακοί de la frase anterior (Καί ο παυλος ενταυθα, Μή πλανασθε· ούτε πόρνοι [τόν ήδη καταδικασθέντα πρωτον τίθησιν], ούτε μοιχοί, ούτε μαλακοί, ούτε μέθνσοι, ούτε λοίδοροι βασιλείαν Θεου κληρονομήσουσι), puesto que en el enunciado en que aparecen, el sentido hace necesario repetir la misma lista con excepción de las palabras μεθυσοι y λοίδοροι –que son el tema en discusión– y πόρνοι, que ha sido eliminada de la oración anterior («Esto lo da como ya condenado de antemano»); esto sólo permite comparar la gravedad del pecado de los μοικοί y de los μαλακοί con el de los μέθυσοι y los λοίδοροι: Πολλοί τούτου επελάβοντο του χωρίου, ως σφόδρα τραχέος, εί γε τόν μέθυσον καί λοίδορον μετά του μοιχου καί του ‘ηταιρηκότος καί του αρσενοκοίτου τίθησι. Puesto que se vuelve a mencionar específicamente a los μοιχοί, las palabras en cuestión tienen que ser una extensión de μαλακοί.

[50] Por ej., cánones 15-17 del concilio de Ancira, como erróneamente interpretaron muchos concilios latinos posteriores.

[51] Probablemente, la homilía atribuida equivocadamente a Macario el Egipcio sea el primer ejemplo del uso de la palabra en otro contexto que la prostitución, pero, puesto que la obra es apócrifa, es imposible estar seguro de su origen ni de su datación (no anterior al siglo IV). Esto supone una conexión entre sodomía y αρρενοκοιτία (4. 20. 22). El cambio a αρρενο- en este ejemplo puede indicar que el autor confundió el término bíblico αρσενοκοιται con el más común de αρρενομιξία. También Cirilo de Alejandría emplea esta forma en el siglo V (pg. 77: 981; o Aubert, Cyrilli opera, «Homiliae diversae», 14. 5. 414), mientras que, en el mismo siglo, Teodoreto, quien cita a partir de 1 Cor., 6: 9, usa la forma más antigua αρσενοκοιται (Historia eeclesiastica, 4. 20, PG, 82: 1169). En el siglo VI la emplea Malalas en obras auténticas para describir las relaciones ilícitas de obispos con muchachos (PG, 97: 644); y también aparece en una obra atribuida a Joannes Jejunator (m. 596), que proporciona un contexto más claro que cualquier otro texto antiguo, al menos en lo que concierne al género de las partes implicadas: Τό μέντοι της αρσενοκοιτίας μυσος πολλοί καί μετά των γυναικων αυτων εκτελουσιν (PG, 88: 1895). Obsérvese que la insistencia en que αρσενοκοιται significa «homosexual» culmina en una lectura totalmente absurda de este enunciado: «Y muchos incluso practican el vicio de la homosexualidad con sus esposas». Véase infra, Ap. II, pp. 389-390.

[52] Para una glosa grecolatina del siglo IX que incluye αρσενοκοίτης [sic: aunque esta forma no aparece en el NT], véase M. E. Miller, «Glosaire grec-latin de la Bibliothèque de Laon», Notices et extraits des manuscrits de la Bibliothèque nationale, 29, núm. 2, 1880, p. 64.

[53] Pedro Damián, en su Liber Gomorrhianus, 4 (PL, 145: 165) citaba 1 Tim., 1: 10. Sin embargo, como ya se ha dicho, esta obra no ejerció casi influencia.

[54] Summa contra gentiles, 3. 122, cf. supra, cap. Cambio intelectual, n. 90 (p. 558).